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Desde que tengo memoria donde quera que pose la vista aparesen formas.

Por supuesto veo los objectos, los paisajes como lo que son, pero al mismo tiempo, la interacción de las formas en el espacio,

la luz y los múltiples efectos de perspectivas me llevan a una infinidada de lecturas.

Mis cuadernos de escuela fueron frecuentemente el escenario de este juego, lo que me valió en otros tiempos buena catidad de reprimendas.

Afortunadamente encontré en el camino profesores generosos que me monstraron en su momento la riqueza que representa la búsqueda del mundo interior.

Mas tarde, la juventude, la evasión, la curiosidad y el espíritu pragmático hicieron que después una tenativade trabajo en atelier me decidio a salir

a correr el mundo para ver,oir, integrar y no nesecariamente siempre comprender lo que me rodiaba.

Hoy, el gran espacio pictórico se ha convertido para mi en un campo de juego, batallas, de perdidas y de hallazgos donde tiene lugar la intensa

y viceral avantura de crear las imágenes que humildemente desseo compartir.

Allí, la palabra deja la lugar a l'imagen. Allí es donde la curiosidad insita a l'exploratión con útiles cada vez más precisos, como la búsqueda arqueológica,

con la esperanza de, quizás, descubrir sentido hasta en los más pequgños detalles.

Esta es la reflexión que propongo en este sito.

Yvon Benoit Enero 2006

"Las neurosis presentan, por una parte, sorprendentes y profundas analogías con las
grandes producciones sociales del arte, la religión y la filosofía, y, por otra, se nos
muestran como deformaciones de dichas producciones. Podríamos casi decir que una
histeria es una obra de arte deformada, que una neurosis obsesiva es una religión
deformada y que una manía paranoica es un sistema filosófico deformado. Tales
deformaciones se explican en último análisis por el hecho de que las neurosis son
formaciones asociales que intentan realizar con medios particulares lo que la sociedad
realiza por medio del esfuerzo colectivo. Analizando las tendencias que constituyen la
base de las neurosis, hallamos que las tendencias sexuales desempeñan un papel
decisivo, mientras que las formaciones sociales a que antes hemos aludido reposan sobre
tendencias nacidas de una reunión de factores egoístas y factores eróticos. La necesidad
sexual es impotente para unir a los hombres, como lo hacen las exigencias de la
conservación. La satisfacción sexual es, ante todo, una cuestión privada e individual.

Desde el punto de vista genético, la naturaleza social de la neurosis se deriva de su
tendencia original a huir de la realidad, que no ofrece satisfacciones, para refugiarse en
un mundo imaginario lleno de atractivas promesas. En este mundo real, del que el
neurótico huye, reina la sociedad humana con todas las instituciones creadas por el
trabajo colectivo, y volviendo la espalda a esta realidad, se excluye por sí mismo el
neurótico de la comunidad humana."

Sigmud Freud, TOTEM Y TABÚ 1012-13

 

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